MITOS
Dionicio: El líquido prohibido
En una tarde hace mucho, muchos pero muchos siglos, se llevó a cabo una ceremonia en lo alto del Olimpo, el motivo era que habían creado nuevos universos, en ellos planetas y en uno en especial había especies nuevas para que les rendirían culto en un futuro, ya que les faltaba mejorar y llegar a su máxima expresión. A la cabeza esta Zeus, dando las honorables palabras, aquella celebración fue algo sencillo pero emblemático, para poder realizar dicha fiesta, cada uno de los dioses puso algo dependiendo de sus dones y virtudes, todos fueron invitados, todo estuvo espectacular, ya casi a punto de dar final a esto, llegó Dionisio con un poco de la bebida sagrada que había creado, la cual le provocó tanta felicidad que decidió compartirla con sus padres y hermanos , por lo que todos bebieron de la hermosa copa en la que el Dios del desenfreno la había llevado, quedaron tan atónitos que decidieron tomar más, todos incluyendo a Zeus quedaron rendidos ante tal maravilla, al siguiente día pocos recordaban lo que había pasado y fue prohibido hablar de ello, incluso la bebida fue puesta bajo de cuidado del Cancerbero para que nadie la tocase, ya que solo sería usada en casos extremadamente importantes a celebrar. Varios miles de años después, al ver que su creación había progresado y ya tenían un templo para adorarlos se sintieron triunfantes por su increíble imaginación arquitectónica, artística e ideológica, así que se corrió la voz por todos los rincones en donde se encontraban los dioses, por lo que se volvió a usar la bebida para celebrar un triunfo más de su creación, Dionisio tenía más en sus manos, nuevas opciones para encantar y embriagar a los dioses, la celebración se hizo. Un poco más tarde Zeus y otros dioses bajaron a la tierra en forma humana para compartir conocimientos, en donde se encontraban los seres semejantes a ellos, algunos se enamoraron y tuvieron hijos con las humanas más hermosas, creando así a los semidioses, cuando éstos crecían tenían algunos poderes heredados por sus padres, pero no tenían acceso al Olimpo. Un día uno de los dioses se encontraba observando a los humanos y vio que se estaban desarrollando increíblemente, entonces se llevó a cabo la tercera y última gran celebración a la cual Dionisio ni fue invitado, ya que ocurrían catástrofes cuando llevaba sus fantásticas y prohibidas creaciones, así que todos los dioses estaban seguros y gustosos, pronto verían a una raza superior a la que ellos pensaban que podrían llegar a ser los seres humanos, pero llegó el dios de la Embriaguez, Zeus estaba por correrlo cuando de pronto sacó ya molesto una botella con lo que tenía para compartir y la tiró a las nubes del Olimpo, quedó esparcida por todos lados, aun sin escurrir nada a la tierra, ya que el padre de los dioses lo impidió, entonces Hefesto, el hermano consentido de Dionisio abrió un hueco para que cayera la última gota antes de ser metida a la botella que sería encerrada en la Caja de Pandora, esta gota cayó en manos de uno de los semidioses, hijo de Hades, el cual al estar molesto porque su padre estaba en el inframundo y él tenía ese destino, como venganza estudió, multiplicó y repartió el líquido por toda la creación, para que celebraran a la manera de los dioses, lo cual llevó a la raza a su perdición.
Escrito por:
Estefany García Peregrina
Monserrat Aquino Tobon
Ramírez Navor Joel
El origen del pisto
La cueva del techachales
El origen del pisto
Dionisio hijo de Zeus, había
mandado a Tolomeo a destilar el tequila de los campos de agave para compartirlo
con los dioses. Tolomeo
había trabajado varias jornadas sin descansar, estaba sediento, pero Dionisio
prohibió a los mortales tomar el licor, ya que solo era una ofrenda para los
dioses.
Pero Tolomeo desobedeció las
ordenes de Dionisio, y su insaciable cedió
a probar el líquido prohibido, el
sabor particular de este lo hizo probar una y otra vez hasta que perdió el
conocimiento. Tolomeo mareado y perdido camino hasta San Mateo gritando y
haciendo relajo y esto llamo la atención de los habitantes, estos, a su vez,
aprendieron a Tolomeo en un calabozo
donde quedo profundamente dormido.
Tolomeo, en su sueño, hablo
con Dionisio quien le reclamaba haber
desobedecido sus órdenes. El alma de Tolomeo fue enviado al inframundo y los
restos de su cuerpo fueron arrastrados
por todo el mundo y dieron origen a la cebada, amapola y marihuana.
Escrito por:
Alejandro Núñez Corte
Gerardo Castillo Ramos
Luis Gustavo Cervantes
LEYENDAS
La sirena del ojo de agua
Hace mucho tiempo en la comunidad de Palmarito Tochapan existía un pequeño yacimiento de agua llamado “el ojo de agua” el cual beneficiaba a la población puesto que se utilizaba para el riego de cultivos, e incluso en los días calurosos era aprovechado para nadar.
Los habitantes estaban muy contentos con esto, sin embargo, se empezó a comentar sobre la existencia de un ser sobrenatural que habitaba en el yacimiento, en varias ocasiones había sido visto por los pobladores.
El ser fantástico se caracterizaba por rasgos fisiológicos similares a los de una sirena o un animal acuático parecido de una mujer. A causa de ello la mayoría de las personas evitaban pasar por aquel lugar durante la noche, se decía que la criatura, aprovechando su parecido a una mujer, seducía a los hombres que se acercaban al yacimiento mediante suplicas, fingiendo estarse ahogando. En varias ocasiones señores en estdo de ebriedad, los cuales seguramente cayeron en su trampa, eran encontrados al día siguiente sin vida a la orilla del yacimiento.
En consecuencia, el capataz de la hacienda próxima al “ojo de agua”, quien estaba cansado de dicha situación, ofreció una recompensa a quien lograra matar a aquel ser sobrenatural.
Durante mucho tiempo nadie se atrevió a realizar esta hazaña, hasta que un día un valiente joven que pasaba por el pueblo acepto dicho desafío. Esa misma noche el muchacho se dispuso a matar a el extraño ser, se adentró en el yacimiento con un cuchillo de casería, ella se le acerco de manera muy sigilosa pero cuando estaba a punto de ahogarlo él logró desgarrar su garganta.
Después de haber logrado su cometido e ir a cobrar su recompensa se marchó del pueblo. Se fue sin imaginarse lo que había ocasionado, ya que, desde aquel momento el yacimiento empezó a secarse.
Compiladores:
Monterrosas Hernández Dulce María
Ramírez Navor Joel
Vélez Gómez Wilh Dennis
Los
tecuros
Hace mucho tiempo en un rancho de San
Lorenzo Ometepec, Puebla, ocurrió algo que nadie esperaba, les habían
arrebatado su riqueza. Todo comenzó desde la llegada de un hombre vestido de
negro, en un auto, todos se sorprendieron pues era difícil ver uno de esos, era
un hombre rico y ambicioso que iba en busca de los minerales de gran valor que
existían en los tecuros de bajo del agua y de los barriles de oro que había
enterrados. Este hombre quiso hacer un convenio con los habitantes, en el que
les ofrecía una numerosa cantidad de dinero y terrenos fuera de aquel lugar,
pues no sabían de la existencia de los minerales, ellos se negaron a vender su
patrimonio, entonces el hombre en venganza contrató brujas para que hechizaran
el lugar, éstas llegaron por la noche cuando todos dormían, ellas cantaban,
bailaron e hicieron algunos rituales, incluso llevaron un hechizo poderoso que
duraría para siempre, se llevaron el agua que nacía en la cima de aquellas
piedras que todos llamaban “los tecuros”. Ese líquido desapareció, se lo
llevaron en un jarrón de oro, al amanecer cuando todos despertaron, al hacer
sus actividades diarias se dieron cuenta que el agua dejó de caer, entonces una
anciana que habitaba ahí desde hace años, fue a ver qué sucedía por la noche y
solo escuchó a niños cantando.
Investigado por:
Monserrat Aquino Tobón
Itzel Maldonado Morales
La cueva del techachales
Cuentan los habitantes de la
localidad de Santiago Alseseca perteneciente al municipio de Tecamachalco que
en las faldas del cerro Techachales hay una cueva que solamente se ve en
algunas épocas del año, se dice que las personas que son atraídas ahí por
avaricia no regresan de cierto lugar.
En estos rumbos habitó una
familia adinerada la cual asesinaron a todos sus integrantes y todas sus riquezas
quedaron plasmadas dentro de la cueva.
Año con año los espíritus de la
familia quieren cobrar venganza de lo sucedido, compartiendo su abundancia con
las personas curiosas que transitan por ahí, pero desafortunadamente no salen
para poder contar todas las cosas que se ven ahí.
Investigado por:
Alejandro Núñez Corte
Abril Michelle Gúzman Medina
TÍTERES
ATLAS: El titán condenado
Realizado por:
Monserrat Aquino Tobon
Dulce Karina Román Quiñones
Ricardo Ruiz Flores
Monserrat Aquino Tobon
Dulce Karina Román Quiñones
Ricardo Ruiz Flores
Prometeo y el fuego.
Realizado por:
Omar Luna Hernandez
Alejandro Núñez Corte
Joel Ramírez Navor
Radio Cuento: Pinocho
Monserrat Aquino Tobon
Estefany García Peregrina
Danna Paola Garate Mendez
Alejandro Nuñez Corte
Joel Ramírez Navor
FABULAS
El gato y el pez
Un día con mucho frío
había un perro junto a un río,
éste llevaba el nombre de Claxon
y el gato, Simón era nombrado.
Ambos eran grandes amigos,
compinches, verdaderos compañeros,
cuando iban pasando por el puente.
El gato vio un enorme pez
y el muy canalla se burló de él.
Claxon le preguntó el motivo,
Simón respondió que él era más bien un
anfibio
porque era de extraña apariencia.
El pez reaccionó ante tal situación
y cuestionó sobre aquella indiferencia.
Simón le contestó lo siguiente:
Eres gracioso amigo mío y trepar no
puedes.
El pececillo un poco molesto le respondió:
- estoy de acuerdo mi camarada,
pero en el agua no hay nadie como yo.
-Claxon lo interrumpió:
-queridos compañeros
aquí hay algo que aclarar,
cada uno es bueno para ciertas cosas:
Yo por ejemplo lo soy para cazar
y cada uno debe tolerar a los demás.
Escrito por:
Monserrat Aquino Tobón
Karla Jiménez Machorro
Mary Cruz Velázquez Fernández
Fiesta en la granja
Cierto día,
un joven ratón llegó a una granja. Siendo nuevo, se maravilló por todos los
animales que allí vivían, vio una manada de perros, los primeros en acercarse,
los cuales amablemente se ofrecieron a mostrarle el lugar, y quedarse con
ellos.
Durante aquel
recorrido, un alboroto en el patio llamó su atención. No eran otros que los
gatos, con su ya acostumbrada fiesta vesperal.
Al ver al
pequeño animal, los felinos con un extraño brillo en los ojos se acercaron muy
interesados, y lo invitaron ansiosamente a celebrar con ellos su inesperada
llegada, por lo que él felizmente accedió sin pensar.
Los perros,
muy preocupados, le aconsejaron: si te vas con ellos podrías acabar muy mal,
los peligros nos acechan en todo lugar, y sin quererlo en sus estómagos podrías
acabar. Ignorando a los caninos, con sus nuevos amigos se fue a emborrachar. Y
desde aquella tarde, del ratón jamás se volvió a escuchar.
En ocasiones, por querer disfrutar y encajar, a
muchos peligros te expones sin más.
Escrito
por:
Román
Quiñones Dulce Karina
Arenas
Rosas Adriana Citlali
Ramírez
Navor Joel
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